La Fascia, qué es?

CONOCIENDO LA “FASCIA”: NUESTRO TEJIDO CONECTIVO

La medicina tradicional nos ha mostrado la anatomía del cuerpo de una manera muy simple y fragmentada, donde estamos constituidos por la piel, los músculos, ligamentos, tendones, articulaciones y huesos; adicionalmente, todo esto está cubierto por un sistema nervioso y cardiovascular cuya función principal es dar vida. Hasta el momento, creíamos que toda esta estructura mencionada estaba sostenida por los huesos junto con los músculos, y que nuestro movimiento se daba gracias a ellos. No obstante, esta observación primaria del cuerpo necesitaba de una evolución para comprenderlo en todo su conjunto. 

Hoy en día, gracias a los avances tecnológicos, podemos profundizar aún más en la anatomía del cuerpo humano y, por ende, del cuerpo animal vertebrado. Por consiguiente, se ha encontrado una parte fundamental del cuerpo, la cual cambia radicalmente la manera de observar al mismo. Es así como llegamos a conocer a un tejido conectivo denominado como la “Fascia”: estamos hablando de una membrana que recubre todo el cuerpo, desde los músculos hasta los huesos; desde la cabeza hasta los pies, protegiendo todo el sistema y permitiendo que nuestra capacidad motora como neurobiológica tenga una libertad y fluidez en su funcionamiento.

Para entender como funciona la “Fascia” debemos tener en cuenta diferentes características: primero veremos cómo y porqué ella se constituye dentro del cuerpo humano, después nos centraremos en su función frente al aparato motor y nervioso y, finalmente, daremos unos consejos sobre el mantenimiento de este tejido.

Para comenzar, la “Fascia” o tejido conectivo es una membrana que se asemeja a una telaraña. Esta empieza a desarrollarse desde los primeros meses de gestión cuando el cuerpo comienza a configurar toda su complejidad, dándole su forma física y recubriendo los órganos sensibles para protegerlos. Durante esta configuración, la membrana empieza a conectar todo el sistema para adaptarlo a su proceso de crecimiento y madurez, tanto muscular como ósea, ayudándolo a encontrar sus primeros movimientos. Finalmente, al llegar a un grado de madurez física, la tarea principal de la “Fascia” en conjunto con el sistema es el de desafiar la fuerza de gravedad: cómo sentarnos o caminar sin caernos.

Cuerpo Inferior Pilates Windsor Descargas // pfinasalal.ml

Al entender entonces que el cuerpo está cubierto por este tejido conectivo, vemos entonces que cada parte de nuestra estructura motora, desde la cabeza hasta los pies, la membrana se conecta a los músculos (dando la forma al cuerpo físico) y en lo más profundo, ella se conecta a los huesos, adhiriéndose así a las articulaciones para que sirvan de puente con los ligamentos con el fin de que los huesos puedan tener la suficiente libertad dentro del cuerpo. De hecho, la “Fascia” hace que los huesos estén flotando dentro de nosotros, ya que es ella la que los sujeta en su lugar, dando vida a la fluidez del movimiento. Así, nada se mueve de manera independiente.

Porque la postura importa

Por ejemplo, cuando vemos a un bebé gatear notamos que el cuerpo todavía no ha adquirido la suficiente madurez ósea y muscular para ponerse de pie y caminar, esto quiere decir que la “fascia” se construye a medida que el cuerpo se va adaptando al ambiente físico en el cual vive. Por consiguiente, durante la evolución de la membrana en nuestro cuerpo, desde la etapa del embrión hasta la adulta, ella presenta un trabajo constante, ayudando al cuerpo a buscar su propio equilibrio dentro de su contexto actual. Es muy importante acá revisar nuestra manera de estar de pie, de caminar, de respirar, etc., pues es así como nos daremos cuenta que partes del cuerpo no están en su debido lugar generando posibles molestias como por ejemplo, dolor de rodillas o de espalda debido a nuestra posición.   

 human muscle system | Functions, Diagram, & Facts | Britannica

Uno de los mayores problemas que tenemos con la “Fascia” proviene del trabajo muscular que generalmente hacemos en los gimnasios, sobre todo al levantar pesas de manera excesiva desconfigurando la postura natural del cuerpo. Es así como este tipo de ejercicios físicos hacen que los músculos se contracten, limitando el movimiento de toda la estructura. Es por esto último que los fisiculturistas tienen muy poca movilidad en su cuerpo, algo que va en contravía de la naturaleza del movimiento físico del mismo y que con el pasar de los años, esto puede llevar a tener daños colaterales en el cuerpo.   

Por otro lado, nuestro tejido conectivo es un gran benefactor de nuestro sistema respiratorio, ya que, junto con el sistema cardiovascular, el cuerpo está en constante movimiento. Es falso decir entonces que cuando “no hacemos nada”, el cuerpo está en quietud. Por consiguiente, la “Fascia” permite que el cuerpo pueda tener otro tipo de movimiento, el cual ayuda a que él mismo pueda generar el suficiente espacio para que el oxígeno y la sangre viaje dentro de nosotros con mayor libertad. Así, podemos encontrar tres respiraciones diferentes que por lo general hacemos sin darnos cuenta:

  1. Respirar desde el pecho: por lo general este ejercicio se hace cuando queremos activar el cuerpo para realizar una actividad física. Sin embargo, este tipo de respiración se puede observar cuando estamos frente a una crisis de ansiedad o angustia, donde no se genera el espacio suficiente para recibir el oxígeno, puesto que estamos comprimiendo las costillas, ejerciendo una presión desde nuestro tejido conectivo y, por ende, bloqueamos el cerebro y a la parte baja del cuerpo. 
  2. Respirar desde el vientre: este ejercicio es recomendable para disminuir el ritmo cardiaco y así, poder tener una relajación del cuerpo. En este ejercicio la “Fascia” ayuda a que el estomago y los intestinos puedan inflarse lo suficiente ayudando a que la sangre pueda ser bombeada con mayor fluidez (esto es lo que ayuda a que el cuerpo esté en calma). De hecho, podemos recomendar este tipo de respiración antes de dormir para que el cuerpo esté en completo reposo y pueda hacer su trabajo de regeneración de manera eficaz durante el sueño.
  3. Respirar desde el vientre y desde el pecho: en este ejercicio podemos tener un equilibrio entre las dos primeras respiraciones, ya que la “Fascia” estaría trabajando de manera completa y en harmonía con todo el cuerpo, ayudando a que el movimiento sea estable y fluido – un ejercicio propio para aquellos que practican Yoga –. Por consiguiente, este ejercicio nos ayuda a desarrollar una atención mucho más profunda hacia el interior del cuerpo manteniendo una respiración equilibrada.    

Siguiendo con nuestro viaje anatómico, pasaremos a observar como la “Fascia” y el sistema nervioso están conectados. Es importante destacar acá el rol de las emociones dentro de nuestro tejido conectivo puesto que, es el el hilo conductor de los impulsos nerviosos dentro del cuerpo (cuando nos pegamos en el dedo pequeño inmediatamente lo sentimos en el cerebro y es precisamente gracias al trabajo entre la membrana y el sistema nervioso). Así, los dolores que sentimos, los cuales normalmente los catalogamos como espasmos o dolores musculares, están más relacionados a la presencia de una acumulación del tejido en la zona de dolor: es decir que la “Fascia”, además de ayudarnos a movernos, su otro trabajo es de proteger el cuerpo de cualquier daño o peligro que él mismo percibe desde el exterior o del interior.

Por ejemplo, al momento de presentarse una emoción como el miedo, la membrana empieza a realizar un trabajo importante dentro de la zona afectada por la emoción, generando allí un caos y, por ende, dolor. Por consiguiente, a medida que la emoción persista acompañada de un movimiento que bloquee el flujo de información, el cuerpo empezará a tomar una postura tal como la de un caparazón, es decir éste empieza encorvarse (como podemos ver en la figura de la derecha).  Es por esto último que los dolores más comunes que tenemos en el cuello, en los hombros o en la espalda, están relacionados en su mayoría, a nuestra respuesta a las emociones: estrés, ansiedad, miedo, angustia, depresión, etc., las cuales pueden llegar a bloquear completamente las articulaciones y, por ende, cualquier movimiento requerido puede llegar a ser sumamente doloroso e incómodo, y malo para nuestro bienestar. 

  Download Free png Muscle body anatomy HD buckle - DLPNG.com

En consecuencia, la recuperación o el mantenimiento de la “fascia”, es tan importante como la misma alimentación o el deporte dentro de nuestra vida. De hecho, la atención que se le puede dar a este tejido puede ser muy simple: tener un constante estiramiento del cuerpo ayuda a que se mantenga el equilibrio físico y mental del mismo para que este pueda moverse hacia todas las direcciones posibles de manera fluida y sin limitaciones, ni dolores.

Adicionalmente, como ya sabemos que nuestro tejido conectivo responde a las emociones con la misma importancia que al movimiento físico, el mantenimiento de ella puede darse también de manera psicológica. Es importante tener en cuenta acá la palabra “Atención”, la cual nos va a ayudar a tener siempre una percepción a lo que ocurre al interior de nuestro cuerpo comprendiendo sus necesidades, tal como vimos en el tercer ejercicio de respiración. Por lo tanto, esta atención nos ayuda a saber cuándo moverse, cuándo estirar o cuando estar en reposo. Entendiendo esta parte fundamental del cuerpo, podemos entender el funcionamiento de toda su estructura, por consiguiente, nuestra vida tendrá una mayor armonía y simplicidad con nuestra cotidianidad. 

Fuente: R. Louis Schultz, PhD; Rosemary Feitis, DO. “The endless web, fascial anatomy and physical reality”, 1996

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s